Durante los siglos XVI y XVII se comienza a documentar el disfrute del fuero militar. A partir del siglo XVI, el consejo de guerra decidía las cuestiones tanto de militares como de aquellos que ostentaban el fuero militar. Para esta labor, contaban con la asesoración de abogados castellanos.
Para De las Heras Santos, el fuero militar surgió en la Edad Moderna para poder servir como una justificación a las cuestiones relacionadas con la vida militar. Sin embargo, para LA.A. Thompson el fuero militar se podría dotar más de un valor social dentro de la sociedad del momento. Según su punto de vista, el Consejo de Guerra, siendo el máximo órgano competente, también servía como cuña para hacer frente a las inmunidades de los fueros provinciales, reforzando así la idea un estado castellano cohesionado.
Por último, el fuero militar se convertirá en un instrumento fundamental para el fomento del honor que suponía servir al rey. Así lo demostró el Conde Duque de Olivares ya que durante su gobierno amplió notablemente los privilegios e inmunidades que suponían el fuero militar.
